Observo miradas severas, tranquilas o ilusionadas, veo
hombres trajeados, caminando apresurados, con el cabello engominado, así como
mendigos, tendiendo la mano, con las ropas ajadas y gesto cansado, huelo
fragancias enmascarando olores humanos, escucho parloteos, quejas y a veces
carcajadas, distingo colores y diversas formas entre los ropajes, mujeres
ancianas, cubiertas en piel, niños saltarines con el mundo a sus pies, jóvenes
distraídos, imbuidos en sus asuntos, algunos fumando, otros soñando, percibo
latidos, corazones inquietos, algunos rotos, pero todos palpitando, adivino
pensamientos, sueños y ambiciones, madres de familia e hijos caprichosos, manos
entrelazadas, labios que se buscan y sonrisas encontradas, veo almas humanas,
todas ellas de algún modo conectadas, forjadas por el amanecer, sin importar su
procedencia , destino o menester.
Vivo en un mundo en el que existe la riqueza, para muchos en
forma de joyas, lámparas raras y aviones privados, para otros se mide en
abrazos sinceros, en seres queridos, en recuerdos memorables y sueños
cumplidos. También hay pobreza, en el mundo en el que vivo, además de muchos
tipos, está la pobreza de los pobres, que aguan la sopa y comparten el pan y
también la de los ricos, que en este caso suele ser espiritual. En este mundo,
los árboles crecen y las flores se marchitan, los ríos fluyen como la vida, las
montañas se alzan en busca del cielo y los mares se funden en arena, la belleza
aquí siempre está presente, puedes percibirla en unos ojos azules, en un cielo
anaranjado o en un cuadro recién enmarcado. Algunas personas en este mundo venden
sus principios, otros dan la vida por sus ideales, en este lugar hay villanos,
sin súper poderes, pero con viles intenciones, existen los héroes, anónimos y
corrientes, que tan solo quieren el bienestar de la gente. En este mundo cada
día, al alba, se libra una batalla entre la luz y la oscuridad, cada vez que el
sol pide permiso a la noche, para despertar, para luego devolverle el
horizonte, en el crepúsculo final. Así pues, mi mundo rebosa vida y muerte por
igual. Sin embargo, hay algo más, una fuerza irracional, una chispa de emoción,
el impulso del espíritu, el amor.
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